MADRID.- Casi con seguridad, la derecha española volverá al poder este domingo, tras siete años de oposición, en las elecciones donde todas las encuestas arrojan una derrota histórica del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), arrastrado por el desempleo y las políticas de austeridad contra los problemas económicos.
Unos 36 millones de electores acudirán a las urnas para elegir a su nuevo Gobierno y, según los sondeos, el conservador Partido Popular (PP), que encabeza Mariano Rajoy, lleva una cómoda ventaja que le permitirían conseguir entre 192 y 198 escaños, muy por encima de los 176 diputados que marcan la mayoría absoluta en el Congreso. En cambio, el socialismo liderado por ex número dos del Poder Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba, sufriría el desgaste de tres años de dura crisis con su peor resultado desde la vuelta de la democracia, con sólo 112 escaños.
La conjunción del estallido de la burbuja inmobiliaria especulativa con la crisis financiera en 2008, que derivó en cinco millones de desempleados (la mitad de ellos, jóvenes) parece haber sido un handicap demasiado grande para José Luis Rodríguez Zapatero, que se vio obligado a adelantar los comicios previstos para 2012.
"El PSOE hizo el cálculo de que, cuando llegara el momento de las elecciones, el paro por lo menos estaría estancado y les ha salido mal. Eso ha sido un dato terrorífico para el voto", consideró el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Vallespín. "La gran acusación a este Gobierno es que tomó medidas tarde. La crisis económica dicta absolutamente la campaña electoral; todo el mundo sabe que entramos en una cultura de la austeridad y los partidos se esfuerzan por señalar que es lo que no van a recortar", agregó.
"Esta crisis devora al que gobierna, da igual que sea de derechas o de izquierdas", aseguró el experto de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela, Antón Losada, al tomar como ejemplo lo ocurrido en Portugal, Italia o Grecia.
El congelamiento de las pensiones; el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años; la reducción del 5% en los salarios de los funcionarios y el aumento fiscal sólo sirvieron para dar alas a movimientos como el de los indignados, que han vuelto a activarse.
El descontento con los dos grandes partidos nacionales podría acabar por beneficiar a la Izquierda Unida, que une a ecologistas con comunistas, y que de dos diputados podría llegar a once, según el sondeo más favorable. (AFP)